VIAJE MOCHILERO VIETNAM

Nuestro viaje a Vietnam duraría unos 23 días y recorreríamos el país de Norte a Sur. El método que utilizamos para movernos fueron buses locales, avión interno para ganar tiempo y tren. Los transportes están generalmente en buen estado. El tiempo de Vietnam está regido por dos monzones; uno de inverno entre octubre y marzo y el de verano entre abril y octubre. Así que puede que los meses más estables sean abril, mayo y octubre. Estábamos seguros de que no nos libraríamos de alguna tormenta, y así fue. Ya podéis ver en las fotos que alguna ruta en bici fue con 30cm de agua. Pero en vacaciones todo se tolera. Eso sí, como que ya sabíamos a lo que nos encontraríamos, preparamos el equipaje a conciencia. Prendas impermeables y transpirables, calzado de trekking para nuestras rutas del Norte, ropa corta cómoda transpirable y fácil de secar, sandalias con agarre y todo en una mochila de una capacidad de 55L. No necesitamos más, incluso como siempre algunas cosas de más sobraron.

 

Llegamos a Hanoi después de horas de viaje, así que antes de partir a las montañas nos quedamos unos 3 días en la capital para disfrutar de masajes, de buena gastronomía y ver los clásicos. La ciudad es increíblemente ruidosa, un pelotón de motocicletas invaden las calles más importantes. Más vale ir con cuidado que no te atropellen, no hay piedad en los cruces más importantes, pero entre el caos, hay orden. La ciudad es una mezcla entre la antigua y exótica vieja Asia y el dinamismo de los tiempos modernos. La sociedad ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas; Vietnam pais regido por el comunismo, el mantra de toda una generación, ha decidido pasarse al capitalismo. El resultado es una economía liberal y una política conservadora.

 

Estos son los sitios que nos gustaron más.

 

En Hanoi visitamos el Mausoleo de Ho Chi Minh de impresionante arquitectura comunista, lago Hoan Kiem, las marionetas de agua (prescindibles) y las callecitas antiguas del centro antigua de Hanoi. Vale la pena perderse por sus calles minúsculas y comer un sabroso Pho con los trabajadores que se toman una pausa para merendar.

Después de coger fuerzas un par de días en la capital, teníamos reservada la salida del tren hacía Sapa; un tren nocturno que nos llevaría a la entrada a otro mundo lleno de cultura y de exquisitos paisajes. Sapa está ubicada en un precioso valle cerca de la frontera con China y los conflictos casi la borraron del mapa. Pero con la llegada del turismo la ciudad renació. Por una parte, veo positivo el que los pueblos indigenas vean una mejora de vida y posibilidades con la llegada del turismo, aunque como siempre en estas situaciones, el crecimiento no es sostenible y los que menos reciben son los que menos tienen. Es el mal de siempre.

Es muy fácil hacer caminatas por los valles, disfrutar de sus aldeas visitándolas con gente local, alquilar una bicicleta y hacer una ruta de paisajes exquisitos. Uno no se aburre en Sapa.

Después de 4 días en las montañas volvimos a la capital y volamos a Ho Chi Mihn. Volamos ya que el precio de los vuelos internos no son ni mucho menos caros y claro está, por falta de tiempo. Hay un tren que va de Norte a Sur que si se dispone de un mes para ver el país es altamente recomendable.

Ho Chi Mihn no tiene tanto encanto como Hanoi ya que la ciudad de Saigón (antiguo nombre) se convirtió en capital de la colonia francesa de Cochinchina a partir del 1859. A partir del 1956 y hasta el 1975 fue capital de la República de Vietnam. Los años en manos de los coloniadores la hacen muy distinta a la ciudad de Hanoi. Pero motocicletas hay y muchísimas. Es una ciudad moderna y de estilo occidental, tanto que a veces piensas que no estás en Vietnam, sino en cualquier ciudad europea. En la ciudad visitamos el Palacio Presidencial o de la Reunificación, Catedral de Nôtre Dame, edificio de Correos, los túneles Cu Chi entre otras mil cosas.

Desde Saigón, partimos hacia el delta del Mekong para pasar dos días entre canoas y agua. Visitamos los mercados flotantes de Can Tho y realizamos un circuito fluvial en My Tho.

A partir de ese punto empezamos a subir dirección norte. Allí paramos en Hoi An, una localidad con historia y encanto. Afortunadamente la ciudad salió ilesa de la devastación de las guerras y es un buen punto para quedarse un par de días. El río Thu Bon atraviesa la ciudad y en su desembocadura hubo un importante centro de comercio del sud-este asiático, por lo que chinos, japoneses, holandeses e indios se instalaron en la ciudad durante los siglos XVI y XVII. Esta mezcla de influencias extranjeras y locales ha dejado huella en la ciudad haciéndola única.

Hoi An conserva un ambiente histórico que engancha y por suerte cuando estuvimos allí, coincidió con la “Noche Legendaria de la Hoi An”; cuando hay luna llena, se prohíbe la entrada de motos en la ciudad antigua y la noche se llena de miles de farolillos de seda, comida tradicional y  juegos en las calles. Vale la pena planear el viaje y si se puede estar presente en lluna llena en Hoi An, es altamente recomendable.

Después de Hoi an viajamos a Hué. La ciudad fue uno de los principales centros culturales, religiosos y educativos de Vietnam. Nos dedicamos a recorrer la inmensa ciudadela fortificada, ya que la ciudadela fue prácticamente destruida durante la Guerra de Vietnam. De todos modos pasamos un buen rato recorriendo la Ciudad Púrpura Prohibida (Tu Cam Thanh), dónde el emperador pasaba el rato.

Después de unos días en la relajada Hué viajamos en bus nocturno hacía Ninh Binh. Sin duda una de las visitas altamente recomendables es Tam Coc. Puede que se salga un poco de la ruta, o que sea uno de los primeros descartes en caso de poco tiempo, pero sin duda es una de las partes que más me gustaron de Vietnam. Tam Coc es el nombre de las cuevas bajas por las que fluye Ngo Dong. La experiencia de basa en sentarse en una barca y quedarse sin palabras ante el tan imponente paisaje. A parte del viaje en canoa hicimos una ruta en bici por los pueblecitos cerca de Tam Coc. La zona es conocida como la casa de “Son Goku” (Bola de dragón).

De Tam Coc pasamos a Halong. Allí contratamos una embarcación para pasar tres días en Ha Long Bay.  Un “must”, sin duda  por que es impresionante…aunque como siempre si se pudiera hacer por libre, más ecológico y con respeto al medioambiente la visita ganaría. Las más de 3000 islas que surgen de las aguas color esmeralda del golfo de Tokín conforman una belleza inexplicable. La Bahía fue declarada Patrimonio Mundial en el 1994. Además de disfrutar de los islotes se visitan cuevas y se puede relajar uno en mini playas. Para contratar una embarcación, vale la pena dedicarle un poco de tiempo ya que luego los resultados pueden ser nefastos. Durante los tres días se van haciendo distintas actividades, ir por libre no es posible, o sí lo es pero con mucho dinero.

Los últimos 2 días los pasamos en Hanoi otra vez. Disfrutamos una y otra vez de su caos ordenado antes de volar dirección Europa.

Tam biêt!